domingo, 6 de noviembre de 2011

FRANCISCO BITAR ( SANTA FE , 1981 )


Me corto el pelo de todo el verano



Me corto el pelo de todo el verano
sin ayuda de mujer 
y con diarios viejos
sobre el piso del baño.
Con el frío de la máquina
abro la primera franja
y un mechón completo
cae con su peso negro
sobre el lomo,
después otro
y en pocas pasadas
quedo bocha
abajo del foco.
Ahora es el cerebro
el que está en lo más alto
después de haberlo cuidado
con la madeja negra
de todo contacto directo:
el cerebro es una conserva
que se pone en los estantes bajos
cuando todavía se cree
en la propiedad de sus raíces.
Envuelvo mi pelo en el diario
y lo tiro al tacho,
todo el pelo del verano
en una bolsa de farmacia.
Afuera está amaneciendo
y bien se podría decir:
la primera mañana que se alza
desde las cenizas del pasado.
El viento frío que ahora sopla
arrastraría mi pelo calle abajo
entre la casa de los vecinos
pero está en una bolsa cerrada
en el canasto de tejido metálico
que en la puerta del pasillo
sirve para la basura.
Es basura.



Qué significa tratar



La luz del día apagada
en el barniz de la silla
el ruido de una alarma
que ordena con su pulso
la discusión de los vecinos
yo me acuesto contra la ventana
con la cabeza caída hacia la noche.
Pienso que olvidé por hoy
regar las plantras y sé que el motivo
es que mi exmujer pasó
a buscar sus últimas cosas
y les hablamos al lado
sentados en el banco de piedra
como si con eso fuera suficiente
para sustituir su alimento.
Ella me dijo que estaba mejor
que de a poco volvía a vivir
sacando fuerza de las sobras
pero cuando vio que yo había renunciado
a poner los clavos en orden
para guiar la enredadera
agachó la cabeza
y se largó a llorar como otras veces.
Las plantas no están muertas,dije,
apenas un poco crecidas,
y fue peor -
estas cosas parecen hechas
solamente de retrocesos.
Ya va a pasar, dije también
pero sé que no es así
sé que tanto ella como yo
vamos a exagerar 
la vida en otros órdenes
pero que esto no pasará.
Miré por un rato
la única estrella
perdida en la tarde
y cuando ella logró tranquilizarse
fumamos cigarrillos en silencio
con las hojas de la enredadera
cayendo por atrás
y rozándonos los hombros :
toda conversación tiene un ángel
que le cuida la espalda.
El de los vecinos,por ejemplo
es una alarma de auto.
El nuestro creció
hasta venirse abajo.


El hornero no trabaja los domingos



Se fue el día sin descubrimientos,
sin pestañear para separar algo
del declinar sin formas del verano.
No hay trabajo y los amigos
siguen sin aparecer:
a veces mucha gente
equivocada al mismo tiempo
busca hacerte creer
que el error es tuyo.
Como a un enfermo
me espera el lujo de bañarme
y ponerme ropa limpia.
La escoba cuida en el patio
su montañita de polvo dorado.
Esta noche,el gato come aceitunas negras.

de, Ropa vieja - La muerte de una estrella, Ediciones Stanton,Buenos Aires,2011

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