viernes, 19 de febrero de 2016

JORGE LEÓNIDAS ESCUDERO ( SAN JUAN, 1920 - 2016 )


A OTRA COSA

¿Pongámonos bien la vida


que nos pusimos del revés?
En vez de alimentar historias de plomo
digamos cosas fáciles.
En vez de hacer de perro del hortelano,
o llorar a la luna porque no nos quieren,
echemos pájaros en el jardín de las preciosidades.
Probemos saludar a desconocidos
a ver si aparece el amor,
pues qué delgado está el mundo,
qué pálido, y necesita apoyo.
Aventa una palabra uno y afecta al tiempo futuro;
por eso hay que hablar con cuidado
y sonreír más.
Pogámonos bien la vida a ver qué pasa,
pues así como estamos se han desequilibrado
los bancos de las plazas
y si no intervenimos
¿a dónde va a ir la gente a tomar aire?

APRIETE

Atiéndanme a esto que les digo aunque
antes ya lo dije, pero
sean buenos porque necesito
compañía neste asunto.
Que otra vez fui a dormir a campo abierto
y al despertarme al rato veo
al cielo echado sobre mí.
La Cruz del Sur clavándome el pecho,
las Tres Marías ciñéndome la frente y
un lucero espantoso apretándome la garganta.
E me exigían hablara que qué relación
tenía con sus esplendores,
que si sentía la inmensidá en mí,
la presión del Universo, dijera algo.
Cerré ojos y estuve desvelado
pensando que les decir qué
si no sabía nada de nada. Pero musité:
Señoras estrellas yo soy un humilde
buscador de piedras que vine a la montaña
y soy inorante de vuestras grandiosidades.

CAMPOS DE LA DIFUNTA

Otra vez ando el campo este seco
de retamos jarillas e írseme la tarde
en lo que es ver,
sin más estar que en mis ojos la yerma
extensión del desierto sanjuanino.
Sesga un pájaro desde y va a
lo mismo siempre lento a lo mismo vuela
como si no se moviera y se apaga.
El cielo enciende alguna estrella sobre
los jarillales ya oscurecidos.
Monte achaparrado donde ha muerto
y vive la Difunta Correa.
Y es su hijo es quien llora
en tanta soledad viento trío.
Y ese es mi estar aquí en 'l inmenso
campo santo de ella, bravía sed a donde vine para
en lo que me es ver sentir,
tras el pájaro huyente del día
la unión con la Madre.

CONFIAR

Señor gato este blanco y negro este
que duerme a mi lado y suelta las patas
seguro de que no voy a incomodarlo. Descansa
como un trapo caído en el suelo
no vi más entrega como así un bebé
cerrar los ojos y dormir
ajeno a las traiciones del mundo
sí, porque la desconfianza lógica
entre nosotros los animales,
ver a este dormir tan feliz
me da la sensación expansiva
de que todos los seres deberíamos ser así.
E ante este sentir le agradezco
al cariñoso gato
porque por lo menos mientras lo veo dormir
me siento amoroso con todo el mundo.

EL VINO TRISTE

Agazapada casa m' está sperando
en que vuelva a allá y voy ya voy
digo pero no voy sino me hundo
cada vez más en este bar.
(Tráigame lo de siempre.)
Casa qu' en preguntarme insiste. No
sé respondo sólo hice allá
un adiós como decir tal vez, no sé.
¿Y qué pretendo aquí?
¿Salvarme del pasado cerme el sordo?
Late
la casa y acecha ver qué hago.
Sí, debo tener cuidado, hoy
estaba entre los aburridos aquí
y de repente hice un ademán así
como a tomar el ómnibus de vuelta a, y
lastimosamente derrame el vaso de vino.
Avergonzado
salí a la calle para como siempre
seguir quedándome.
Soy el desaparecido de allá.

jueves, 11 de febrero de 2016

ANDRÉS NIEVA (VILLA DOLORES,1973)


A la tarde
fui en busca de un libro.
Vi bajar las persianas
de los talleres de autos.
En el mercado compré queso.
Salí al mundo
sólo por un libro.
En el parque Las Heras
transeúntes
hacían deporte
mientras el smog
le gana
al oxígeno de los árboles viejos.
Desde el puente me proyecté
a través de la corriente.
Las heladerías en el verano
están llenas de dedos pegoteados.
En casa regué las plantas.
Estuve
en el fondo de la pelopincho
Indira la gata
deambuló por el pasillo
extrañando
a los habitantes naturales del hogar.


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Mis ojos:
Avenida Sabattini y Sargento Cabral.
Mis pies:
unos metros atrás.
En la esquina
la pizzería Pica pedro.
Sobre la vereda
una moza
con su celular
le saca una foto a otra.
Posa junto a la Mole Moli.
La escena se repite:
viceversa.
Una de mis manos lleva una bandeja de verduras.
Mi almuerzo.
Chop suey.
La otra mano sostiene
un libro de Murakami,
dos de Andrés Rivera,
el de Carlos Busqued
y uno de E M Cioran.
Una moto acelera
y frena furiosa
en el semáforo.
La Mole Moli cruza corriendo la calle.
Lo saludan.
Invento una vereda
en el viento
hasta llegar a casa.

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Mi amiga
quiere
un hámster ruso.
Me lo dijo
luego de ver Hermeto Pascoal
en el teatro.
Quiere que se llame Atilio.
Su chico
no quiere decirle
dónde queda la veterinaria
que los vende.
Le cuenta que son pequeñitos.
Mi amiga quiere un hámster ruso,
compra vino
en el Cañada
que bebe cada noche.
Vende casas
y quiere un hámster ruso
para llevarlo a su departamento.


de Antes que se pierdan, Postales Japonesas Editora,2012,Córdoba.


lunes, 21 de septiembre de 2015

MARIO P. ORTIZ (Bahía Blanca, 1965)

 ESTUDIO Nº 2 - La cafetera


Inicio la exploración del área delimitada.
Encuentro una cafetera enlosada marrón, cubierta de polvo. Está colgada en el alambre tejido que separa el jardín de la zona de las gallinas y la zona de los zapallitos. No se la ve muy deteriorada, pero en la base encuentro un pequeño orificio.

Existe un momento crítico para las fuentes, cafeteras o pavas de este material, y es el de su primera caída, cuando por algún descuido se nos resbalan de las manos acaso mojadas luego de haberlos lavado.En el choque con el piso, se salta una partecita del enlosado y el interior de metal queda al descubierto. Nada detendrá la oxidación que por allí avanza, combustión fría que se manifiesta como manchas anaranjadas, de una voracidad lenta y continua. Cada lavado del recipiente elimina el óxido. Cautelosos,lo secamos bien,sobre todo en la parte herida y nos damos por satisfechos.
Sin embargo, la mancha reaparece, acaso por la misma humedad del ambiente, tan invisible como un virus, y no se detendrá hasta comer toda la delgada capa de hierro fundido y dejar, en los casos ya terminales,un pequeño orificio abierto de lado a lado. Entonces nos damos cuenta, pero ya es demasiado tarde: aquel momento cuando se nos resbaló de las manos supuso el principio del final; en la primera caída ya está la última, esa que lo arroja definitivamente al rincón de los trastos inservibles.
He visto que a algunas fuentes intentaron salvarlas taponando el orificio con soldadura de bronce. Ellas vuelven al uso, pero a un uso si se quiere disminuido, restringido sólo a la intimidad de la comida familiar. A poco de terminar el guiso de papas y de repasar el fondo con un pedazo de pan, emergen los estigmas de un accidente irreversible, un abultamiento dorado como un pequeño tumor. Se ha vuelto impresentable.
Esta cafetera marrón no  se benefició de semejante tratamiento ortopédico. El agujero posiblemente no sería más grande que la cabeza de un alfiler, pero suficiente para filtrar en la mesa un charquito de café.
Y ahora en medio de la lluvia, el sol y las heladas, el óxido continúa su digestión sin que nada lo detenga, tomando cada vez más porciones de metal hasta volverlas delgadas, ínfimas, finalmente invisibles, cáncer inmaterial por donde se cuelan partículas de polvillo. El agujero ya tienen un diámetro 3 o 4 milímetros.
Agarro la cafetera por su manija e inspecciono el interior contra el sol de la tarde; un rayo de luz se filtra desde su fondo y proyecta un círculo dorado que se deshace entre los yuyos, rodeado por un cono de sombra.

Entonces decido elevar el recipiente encima de mi cabeza, hasta ocultar el sol.
Se produce un eclipse de rostro.
En el fondo oscuro de la cafetera veo que aparece una estrella incandescente. El mismo rayo de luz que se proyectaba entre las hojitas se hunde en mi ojo derecho. Creo que podría deshacerlo.

(Una función se descubre mirando con insistencia un objeto hasta que el ojo segregue un liquido caliente y aromático).

  • Cuadernos de lengua y literatura Vol. VI: Crítica de la imaginación pura (2011).

jueves, 6 de agosto de 2015

SUSANA THÉNON (BUENOS AIRES,1935-1991)



CÍRCULO



Digo que ninguna palabra
detienen los puños del tiempo,
que ninguna canción
ahoga los estampidos de la pena,
que ningún silencio
abarca los gritos que se callan.
Digo que e mundo es un inmenso tembladeral
donde nos sumergimos lentamente,
que no nos conocemos ni nos amamos
como creen los que aún pueden remontar sueños.
Digo que los puentes se rompen
al más leve sonido,
que las puertas se cierran
al murmullo más débil,
que los ojos se apagan
cuando algo gime cerca.

Digo que el círculo se estrecha cada vez más
y todo lo que existe
cabrá en un punto.


de Habitante de la nada (1959) según la versión que aparece en La morada imposible (Tomo I), Ediciones Corregidor , Buenos Aires, 2001.

JUANA BIGNOZZI ( BUENOS AIRES,1937-2015)



UNA FOTO DEL MOMENTO


mi vida es un decurso de ceremonias incumplidas
no enterré a mis padres
no tuve hijos
no tengo por delante un abismo en el cual perder mi vida
no pasé de la casa de un hombre a la de otro

en silencio el verdadero
que me sostiene detrás de tanto ruido
preparo una eternidad

esa foto tomada por la amistad de tus ojos
la ceremonia no fallida de mi vida
siempre dirá que estuve viva en un lugar que amaba


EL SUJETO DE LA IZQUIERDA


educada para ser
la magnífica militante de base de un partido
que por no leer la historia de mi país
se ha convertido en polvo no enamorado sino muerto
preparada para una eterna carrera de fondo
tengo ante los ojos una pared impenetrable
detrás de la cual sólo hay
otros 50 años de trabajo y espera


EXTRAÑAS PAREJAS


siempre volví en olor de bienvenida
flores animalitos de mis colores
corazones de papel que son los que me importan
y ahora entro en una casa donde
hay que dar la luz y el agua
y no buscar bebida en vaso limpio no la hay
sólo una voz por el teléfono

he aceptado entrar en una casa a oscuras
para que mi vida no echara raíces en el patetismo


de Interior con poeta (1993) según la versión que aparece en La ley tu ley,Adriana Hidalgo editora,Buenos Aires,2000.

miércoles, 29 de julio de 2015

SUSANA SZWARC (QUITILIPI,CHACO,1954)



De insomnio es que doy vueltas por la casa


I

Hirvió el agua otra vez en la cocina
(Qué raro:no haber escuchado ese zzz
que avisa una temperatura perfecta)

Las hojas con tu letra comienzan a trepar
como en aquel sueño ajeno.
(Dicen que había un ángel que saltaba los escalones:
arriba,más arriba.¿En que parte del Libro está-s?)

Dije: hace viento y vuelo hacia tu letra
Leo en el éter alguna palabra,agarro otra
con la boca.¿Qué decís?¿Qué?¿A mí?


II

El viento me pasó por la ventana y mi madre
se inclina a la mesa.
Le había dicho: escribime una carta en polaco.
-¿Para quién?
-Para el investigador.
-¿Qué le digo?
-Decile que quiero saber de unos muertos.-Decile 
que quiero sabe dónde están.
-Mentile al investigador.Quiero saber y punto,
porque si ya murieron,el no va a ir a buscarlos.

Mi madre corrige mi pensamiento.¿Será ésa
la lengua materna?)
-Léeme, dale, lo que escribiste.
(No puede, cuando pasa a esa otra lengua
pasa también a otro país y sigue,deletrea.-)

III

Tres hojas escribió,las numeró uno dos tres
y esta vez el viento se quitó.Doblé en cuatro
las hojas.¿Me decís en qué libro las guardé?

Si llueve también esta noche,estaré perdida.
Querré que me digas mañana de nuevo.
 Daré más vueltas por la casa.Tu lámpara sostendrá
mi cabeza y yo reiré en la oscuridad.

¿Dónde está la mano sobre la boca,del arco
y el asiento llevado a la plaza?¿dónde la bendición
del que se iba a perder?


En la siesta

I

El calor golpea,me toca el cuerpo
y la presión sube,me sube y yo
desde arriba de alguna cosa,
miro la pequeñez
de la Historia.¿Con cuántas manos
se cuenta la insistencia de la crueldad?
Destila. (La bondad también.)

Sobre el suelo de la cocina,
 como en una isla,
alguien duerme sobre el mosaico.
El aire encendido
hace que manotee,
se cubra con el mantel.

En el camino,los sombreros anchos
cubren rastros de albañiles (por suerte
hoy/hay/trabajo).

Después,ni una mosca.

II

Descendida,entro
al Mariscal que,a esta hora,está
vacío. Igual La música
de la tele
a todo lo que da.

Se abre mi boca,pediría café pero dice:
¿estudiás? La moza,de 17,no
tengo tiempo,ríe.
No puedo cerrar mi boca,que no
calla :¿ganás mucho?,¿tenés campos
 de soja?Ríe más y tampoco.

Deliberan mis pensamientos:¿acaso
la soja destierra el libro? Imágenes
de los desmontes asaltan mi vista.

El pocillo sobre la mesa y el diario
donde leo : en Arkansas,la víspera
de Nochebuena,millones de mirlos
de alas rojas,han muerto.

Conectada a la netbook,te escribo:
no eran la ballena que laYourcenar defendía
ni las trece maneras de contemplar al mirlo.

Haití. (Haití desolada).
Aquí, en la siesta, las nubes no tapan
el calor.¿Habrá pronto en la escuela
agua potable?

Por esta vez
no me desdigo.

Juana,volvé.
¿Qué?
Volvé a estudiar.
Ahora mismo
podríamos preparar
una materia.


Ir y venir


Viene el hombre que me trae la comida
(me gusta pedirla,me gusta abrir el papel
en que la envuelven y dejarla enfriar.
Es otra mujer la que cocina y dos hombres
la reparten por las casas).

Pero este sábado
él me pregunta:¿qué hacés en tus clases?,
quiero leer la poesía de ahora y no entiendo,
me dice.

Entonces lo hago pasar.
Busco los anteojos,busco el cenicero,
y abro a Juárroz primero
y abro a Gianuzzi después.
Me gusta abrirlos así,al azar,en alguna página,
ver cómo saltan las letras.

Café y manzanas leo,mientras la comida
que me trajo este hombre
se enfría más sobre la mesa.

Nos enredamos en esa música ajena
que se nos hace propia y los ojos
del hombre que me trae la comida
se llenan de lágrimas.Entiendo,me dice,
eso que no entiendo,

¿Y Borges? Pregunta,¿creés que podré
con él? Le acerco un pañuelo
de papel y se seca las lágrimas.

Antes de irse él vuelve a preguntar:¿entonces
me hicieron creer que no entiendo?

No entendemos
y ni falta que nos hace.Basta con llevar
             esas frases a la boca.

El hombre que me trae la comida se va.
Yo saboreo lenta los trocitos.


de El ojo de Celan. Alción Editora. Córdoba .2014

jueves, 9 de julio de 2015

DANIEL SAMOILOVICH (BUENOS AIRES,1949)



COLÓN

El Almirante cuenta en su diario
que para no asustar a los marinos
en el cuaderno de bitácora anotaba
cada noche algunas leguas menos
de las que había recorrido.El truco asombra
por su ingenuidad,no parece seguro
que la tripulación midiera en leguas
y no en días su espanto ante el océano.
Más probable parece que el propio Almirante
retrocediera de noche lo andado en el día
como si una negra fantasma le dijera
volvé a casa,paloma,volvé a casa
no hay Asia ahí,ni Indias ni Cipango,
sino un infierno o paraíso
que va a disolverse apenas lo toques.
Deja que sueñe esa tierra un siglo más:
cien años más,quedate en casa.


BACCARAT


Cada año a mediados de mayo
celebramos el día en que nos fuimos de Egipto.
La mesa está cubierta de cosas raras
que tras las fiestas desaparecerán
hasta el año que viene.Son
el fruto amargo de la esclavitud,
los dátiles de la tierra prometida,
el pan que los fugitivos no tuvieron paciencia
de esperar que fuera pan.Mi abuelo traduce
de un libro en francés el relato de la huida,
los dos hijos mayores tienen sus propios libros,aportan
aquí y allá un dato,una precisión.
Pero al pasar por los caireles de cristal
la luz de la araña pierde su calma aparente,
una línea irisada toca los rostros cetrinos
y se enfrentan de pronto tres versiones
de las plagas que castigaron la soberbia egipcia :
si eran langostas o cuervos o ratones
los que invadieron los poblados,
si fue con cal o con sangre de oveja
que Yhavé marcó las casas de los judíos
para que la Muerte se detuviera en el umbral.
Van a buscar más libros,traen diccionarios,
la fiesta se despoja de su traje familiar
para devenir ardua reunión de cabalistas.
Las hijas protestan,
los chicos estiramos las manos hacia los postres.
Confusa,desairadamente,
surge del caos una versión de compromiso.
Los tres la dan por mala y el rencor
precipita el fin de la lectura.Cada año
prometen llegar al siguiente
con un texto perfecto,por suerte no lo hacen,
la fiesta nos hubiera parecido una herejía
sin aquella batalla
ritual.


LA CASA DEL TIGRE


Tenemos una casa en Sudamérica.
Aquí están los perros sin dueño,
el río,las palmeras,el verano,
el arbolito enmarañado
de las rosas silvestres,
las luces diagonales en otoño.
Acá vino a parar la ropa vieja,el silencio
los vasos desparejos,
los miembros más longevos
de razas diferentes,hermanados
por el azar,por un descuido de la muerte.



de  El Mago y otros poemas (Ediciones de la Flor,Buenos Aires,1984) según la versión que aparece en Rusia es el tema - Poemas reunidos 1973-2008 ,Ediciones Bajo la Luna,Buenos Aires,2014